Fin de semana astronómico bien acompañado. Mi buena amiga de Narbonne llegó a mi casa a última hora de la tarde del viernes. Tras la cena, y viendo que el cielo había quedado despejado después del chubasco de la tarde, decidimos sacar mi telescopio al balcón de casa para aclimatar la óptica a la temperatura exterior en espera de que nuestro objetivo, La Luna, ganara altura. En esta fotografía puede verse mi Vixen NA 120, montado en una Sky Watcher NEQ 6 Pro, en el balcón de mi apartamento. Puede verse también la Luna, en cuarto menguante, saliendo por el horizonte Noreste, era alrededor de la una de la madrugada.
Un par de horas más tarde La Luna ya estaba a suficiente altura para comenzar a observar sus detalles, el "seeing" no estaba del todo mal, aunque había algo de turbulencia. Sin embargo pudimos utilizar el Tele Vue Nagler Zoom 3-6 mm al máximo de su potencia: 266 aumentos con el NA 120 que tiene 800 mm de focal. Tras un buen rato de observar nuestro satélite nos animamos a sacar algunos vídeos de la más destacada cordillera lunar: los Montes Apenninus, que esa noche podía observarse en toda su extensión, una buena clase práctica de captura de imágenes lunares. Finalizamos la sesión poco antes de las cinco de la madrugada, eso hizo que el sábado no pudiéramos salir a hacer la excursión que teníamos prevista, aparte de que yo todavía no estaba completamente recuperado de mis problemas de salud.
Dedicamos la tarde y la noche del sábado a procesar los vídeos obtenidos y a montar un mosaico con las cuatro fotografías resultado de los mismos, clase práctica de procesado de imágenes lunares. Me alegra decir que mi amiga francesa es muy buena alumna, hace tres meses compró su primer telescopio, un Maksútov-Cassegrain de 5" (127 mm) de diámetro, montado en una Sky Watcher NEQ 3 Pro, no está nada mal para un primer telescopio, y no creo que tarde mucho en comprar una cámara planetaria y alguna Barlow. De momento ya me ha pedido que la próxima vez que vaya a Narbonne, eso será dentro de un mes, traiga mi equipo de fotografía astronómica para probarlo con su telescopio. Soy muy afortunado, mi pareja comparte mi pasión por la observación de las maravillas del cielo, no es el único interés que compartimos, pero la astronomía fue lo que comenzó a unirnos.
En fin, dejemos de parlotear y vayamos al grano, este es el resultado de la sesión fotográfica de la madrugada del viernes: un mosaico que cubre toda la extensión de los Montes Apenninus.
Los Montes Apenninus es la más extensa y espectacular cordillera lunar, con una longitud de unos 700 km, una anchura de alrededor 100 km y con cumbres que superan los 5.000 metros de altura es, probablemente, el accidente lunar más llamativo con modestos instrumentos. Forma la orilla Sudeste del Mare Imbrium y su observación impacta incluso a las personas menos interesadas en la astronomía.
Pasemos a describir lo que puede observarse en la fotografía. En la parte superior puede verse un precioso trío de cráteres formando un perfecto triangulo rectángulo. El mayor de ellos: Archimedes, tiene unos 80 km de diámetro y una profundidad de 2.000 metros, su fondo es muy llano aunque en su interior hay algunos pequeños cráteres. Al Este de Archimedes (a la derecha en la fotografía) puede verse el cráter Autolycus, de casi 40 km de diámetro y casi 3.500 metros de profundidad. Al Norte de Autolycus puede verse Aristillus, con unos 50 km de diámetro, unos muros que forman terrazas hacía el interior, de una profundidad de más de 3.500 metros, en su centro puede verse un llamativo macizo montañoso de unos 1.000 metros de altura.
Al Sur de este llamativo trío de cráteres se elevan los Montes Apenninus. El primer pico destacado es el Mons Hadley, de 4.800 metros de altura. Al Suroeste del Mons Hadley podemos ver la Rima Hadley, que discurre sinuosa a lo largo de 120 km, su anchura es de apenas dos km, un detalle difícil de observar con pequeños telescopios. En esa zona aterrizaron los astronautas del Apolo 15, la más espectacular de las misiones lunares. Siguiendo por los Apenninus encontramos un destacado cráter, Conon, de unos 20 km de diámetro, inmediatamente al Oeste puede verse otra de las cumbres de los Apenninus: el Mons Bradley, de 4.200 metros de altura. Siguiendo la cordillera un centenar de km en dirección Suroeste llegamos a la montaña más alta de los Apenninus, el Mons Huygens, de 5.500 metros de altitud. Seguimos la excursión por los Apenninus que poco a poco van perdiendo altura, pero que en su extremo Suroeste nos depara otro gran espectáculo, el cráter Erathostenes, de casi 60 km de diámetro, sus muros se elevan casi 2.500 metros sobre el terreno circundante y que, formando terrazas hacia el interior, llega a 5.000 metros de profundidad, en su centro hay un complejo macizo montañoso de casi 2.000 metros de altura, recomiendo su observación con luz rasante.
Dejo el enlace a Astrobin, en el podréis ver la fotografía a tamaño completo con todos los datos técnicos. Si os dedicáis a la fotografía astronómica vale la pena inscribirse en esa web, encontraréis multitud de fotografías astronómicas, de los más variados temas, realizadas con todos los equipos posibles, una buena orientación para sacar vuestras propias fotografías astronómicas.
Montes Apenninus, fotografía a tamaño completo en Astrobin
Dejo el enlace a Astrobin, en el podréis ver la fotografía a tamaño completo con todos los datos técnicos. Si os dedicáis a la fotografía astronómica vale la pena inscribirse en esa web, encontraréis multitud de fotografías astronómicas, de los más variados temas, realizadas con todos los equipos posibles, una buena orientación para sacar vuestras propias fotografías astronómicas.
Montes Apenninus, fotografía a tamaño completo en Astrobin
Con esto termina la descripción de esta imponente cordillera lunar. El sábado hizo un día estupendo, cielo claro, una temperatura agradable, perfecto para comer en el balcón de casa y gozar de las magnificas vistas panorámicas que se ven desde el. En este vídeo podéis ver la vista de que disfruto desde la terraza de mi apartamento.
Buena panorámica ¿verdad?, el único problema es la orientación Noreste que me impide observar astros situados por debajo de los 0º de declinación a una altura aceptable, pero a cambio tengo la ventaja de poder ver el lugar en donde suelo hacer salidas observacionales: El Montseny, por lo que apenas me hace falta ver las previsiones meteorológicas para saber si vale la pena realizar una salida observacional.




















